Asamblea Nacional, la verdadera Victoria
Asamblea Nacional, la verdadera Victoria.
Muchas han sido las opiniones que giran a razón de las pasadas elecciones parlamentarias del 6 de Diciembre donde el pueblo Venezolano, junto al liderazgo de la Revolución Bolivariana, rescataron el parlamento de un período cargado de traición, inconstitucionalidad y sufrimiento.
El antes.
Comencemos por destacar el origen de la campaña "La última cola", una estrategia política empleada por la oposición Venezolana que intentó y logró de cierta forma, aprovecharse de la crisis (generada en buena medida por ellos mismos) para hacerse del Poder. Al ganar, se enfocaron en acabar con el Presidente Nicolás Maduro y con el Proyecto Bolivariano. Quebraron toda la institucionalidad posible, aumentando el sufrimiento del Pueblo desde la inacción, con frases desafiantes y amenazas sin ningún propósito. Es tan así, que cayeron en desacato y nunca salieron de allí, sino hasta el último año de ese periodo, lo que trajo consigo la necesidad de convocar al poder constituyente originario para que supliera la incompetencia del poder legislativo.
Finalmente, al reconocer el fracaso evidente de su gestión, surgió durante los últimos dos años de esa Asamblea la figura del Autoproclamado, una jugada terriblemente planificada desde Estados Unidos, cuya concepción inicial fue socavar la institucionalidad en el país hasta lograr la salida del poder del Presidente legítimamente electo. Ya sabemos, y aún vivimos, las consecuencias de esta autoproclamación: intentos frustrados de invasión, recrudecimiento de sanciones y bloqueos, saboteos y ataques a nuestra infraestructura crítica del país, apropiación indebida de empresas en el exterior y, no obstante con todo esto, el experimento fallido de nombre 'Guaidó', adoptó como práctica infame, el robo descarado de todos los recursos de Venezuela en otros países, en complicidad con sus gobernantes. Estas prácticas lo único que lograron fue beneficiar a unos pocos, al robarse descaradamente el dinero de la Nación.
El ahora.
Los esfuerzos del Gobierno Bolivariano por impulsar la figura del Diálogo y la Reconciliación, fueron allanando el camino para lo que sería la nueva Asamblea Nacional. El 6 de diciembre se materializó la apuesta electoral por un futuro distinto. Recuperamos una instancia de acuerdo, de debate, de control, y un espacio en el cual debe legislarse en función de los intereses del Pueblo. Este es el primer gran logro.
Desde la instalación y juramentación de los diputados y las diputadas comenzaron a cumplirse los objetivos fijados en la campaña y que apuntaban en 3 grandes rumbos: 1. El inicio de de un gran diálogo nacional y reencuentro de todas las fuerzas políticas y sociales del país en función de la defensa de la Patria y la superación de la crisis, 2. La construcción y ejecución de una agenda legislativa intensa que contrarrestara la inacción y el oscurantímo político en el que se vió inmerso el poder legislativo y 3. El rescate de la confianza en Venezuela y sus instituciones.
En el marco de estos 3 grandes objetivos mucho se ha alcanzado en menos de 5 meses de gestión. La escogencia en tiempo récord de los integrantes de las 15 comisiones permanentes, 3 comisiones especiales y la reforma del reglamento de interior y de debates de la Asamblea Nacional, marcaron el inicio de la gestión legislativa 2021-2025. La comparecencia del Jefe de Estado ante el Parlamento para dirigir su mensaje anual, la comparecencia de la Vicepresidenta Ejecutiva y el Vicepresidente de Cultura y Comunicación, la ratificación del Contralor y el Procurador General de la República, además de la comparecencia del Fiscal General de la República. También es digno de resaltar la reciente escogencia de las Rectoras y los rectores del Consejo Nacional Electoral, cumpliendo con todos los parámetros establecidos en la Constitución.
En cuanto a la tarea legislativa, se aprobó una agenda legislativa especial con 35 leyes prioritarias para ser discutidas y aprobadas este año, algunas de ellas ya se encuentran en su fase de consulta Pública y el resto ya está en discusiones en cada una de las comisiones permanentes vinculadas. Aunado a esto, se han aprobado (en su mayoría de forma unánime) proyectos de acuerdo legislativo a razón de distintos temas de interés nacional e internacional.
Pero sin duda el mayor objetivo en consolidación se trata de la recuperación de la confianza por el estado y sus instituciones. Poder apostar al diálogo, al encuentro y a la reconciliación nacional entre todos sirve para deponer el camino aventurado, ilegal, violento, en el que se venía desempeñando la gestión de un sector de la oposición Venezolana. Hoy la paz y el futuro se construyen desde la Asamblea Nacional y el desafío real es mantener eso dos grandes instrumentos, más allá de alcanzarlos.
El futuro.
La Asamblea Nacional tiene, de cara al futuro, la posibilidad y la responsabilidad de ser el músculo de apoyo para acompañar al pueblo y al presidente Nicolás Maduro, a superar las adversidades económicas y políticas en materia nacional e internacional. Tiene el deber de controlar y supervisar la gestión de gobierno para evitar las distorsiones o desviaciones en algunas instituciones. Pero por sobre todas las cosas, nuestro poder legislativo tiene la responsabilidad de recuperar el tiempo perdido que durante los pasados 5 años retrasaron al país en materia de su ordenamiento jurídico. Hoy debe legislarse para la Defensa de la Patria ante los ataques del imperialismo, debe legislarse para toda la sociedad, procurando su seguridad social y su estabilidad política, y en definitiva, debe legislarse para que nuestras generaciones futuras caminen sobre la certeza del éxito de nuestro trabajo.
Venceremos.
José Brito.
