Algunas consideraciones
Algunas consideraciones:
1. El término “posverdad” fue utilizado por primera vez por el serbio y estadounidense Steve Tesich en un artículo publicado en la revista "The Nation", de 1992. En este escrito se hace referencia a las mentiras con las que el gobierno de George Bush justificó la guerra contra Irak de 1990, las que poco importaron a la opinión pública estadounidense luego de la aplastante victoria militar: “El mensaje del gobierno a nosotros fue este: les hemos dado una victoria gloriosa y ahora les devolvemos su autoestima. Ahora aquí está la verdad. ¿Cuál prefieren?”.
2. En el “mundo de la posverdad” se deduce que al común, al pueblo, a la ciudadanía, le importa más la autoestima colectiva que la honestidad, lo que a todas luces apuesta a un resultado que va desde lo que es prudente decir, hasta lo que la gente necesita escuchar, pasando por lo que generaría más polémica.
3. En 2016, este neologismo, cuya traducción al inglés es "post-truth" fue galardonada como “palabra del año” según el diccionario Oxford de la lengua inglesa. De acuerdo con la definición que ofrece este diccionario, el término “se relaciona o denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y la creencia personal”. En nuestro idioma, el uso del término está bien extendido al punto de que la RAE ya anunció su inclusión en el Diccionario de la lengua española para diciembre de ese mismo año.
4. En los últimos años, el término ha sido empleado en estrecha conexión con dos sucesos políticos: el resultado del referéndum sobre la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea y la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. En este último caso, la asociación entre el apellido “Trump” y la posverdad es prácticamente instantáne, esto es debido a las mentiras de las que se valió el expresidente Republicano para sellar su victoria: desde llamar a la candidata rival y a su esposo “criminales” hasta señalar que la partida de nacimiento de Barack Obama es fraudulenta y acusarlo de ser el fundador del Estado Islámico. Para la revista The Economist, Trump fue una especie de promotor de la posverdad política, autodenominado como alguien que habita en un reino fantástico en el que la emoción y lo que se “siente verdadero” importan más que los hechos.
5. Un claro ejemplo que vive Venezuela con respecto a este fenómeno de la posverdad, comienza cuando, en torno a alguna noticia (sobre todo en las de carácter político), la retórica reemplaza a la argumentación y se suele disfrazar de "discurso de opinión". En el sentido comunicacional de este tema, la posverdad opera por medio de una serie de estrategias retóricas como: La simplificación excesiva o ausencia de datos necesarios y concretos, la generalización desproporcionada, la afirmación gratuita (no fundamentada), el descrédito y la estigmatización del adversario, que el columnista pone al servicio de la persuasión sin preocuparse en el proceso ni por los hechos ni por el sustento de las afirmaciones que ofrece en respaldo de su posición. Este desinterés por los hechos y el sustento de las afirmaciones que figuran en su razonamiento no debe tomarse como un simple descuido: consiste en tomar las propias opiniones como afirmaciones “duras” que respaldan su posición. Así, lo que caracteriza a la posverdad en el ejercicio de la opinión es la incapacidad de diferenciar entre los hechos y las opiniones, en colocarlos a un mismo nivel con el fin de persuadir al consumidor de la información.
6. ¿Cómo opera la posverdad? Los seres humanos con intereses afines tienden a encontrarse en plataformas o redes sociales de Internet, crean matrices, o alimentan tendencias en los que grupos de individuos, con informaciones acomodaticias, ratificando que creen en esa información y descartan los datos que apuntan en direcciones opuestas a sus prejuicios. Esto genera burbujas de información (verdadera o falsa) en las que sólo se ven contenidos afines a los pensamientos de quienes promovieron la matriz y los amigos que comparten estas ideas.
7. Si consideramos la investigación de *Pew Research Center*, que confirma en un estudio que el 62% de las personas emplean las redes sociales para informarse, estamos hablando de la real y fatal lógica de que una noticia en esas plataformas sea más importante, más atractiva y más emotiva (sin importar si es verdad o mentira), que las que se difunden desde los medios tradicionales. Esto hace del fenómeno de las RRSS, una suerte de centro de hospedaje de la posverdad.
8. El triunfo de la posverdad ha llevado a muchos a hablar de un cambio de paradigma. Es cierto que la mentira informativa, o la manipulación mediática han existido siempre, pero preocupa el hecho de que la verdad parece haber dejado de ser relevante. Mucho de lo que hoy se afirma como verdadero ya no tiene ninguna base en la realidad y abundan los supuestos expertos dispuestos a demostrar cualquier afirmación por dinero, terminan "fusilando" argumentos impropios o traficar basamentos para sostener la mentira.
9. Una consecuencia de la posverdad es la fragmentación de la fuente y los estigmas hacia el ejercicio del periodismo. La fragmentación de la fuente informativa ha creado un mundo atomizado en el que las mentiras, los rumores y los chismes se propagan a una velocidad alarmante. Las mentiras que se comparten ampliamente en las redes sociales, cuyos miembros confían más en sus iguales que en cualquier medio de comunicación, adquieren rápidamente la APARIENCIA de verdad. Las supuestas evidencias hacen que la gente descarte rápidamente los hechos para creer en esas que ratifican creencias muy solidificadas. Y la falsa objetividad del periodismo tampoco ayuda. En aras de ese equilibrio, muchas veces se incurre en el error de dar el mismo espacio a la verdad y a la mentira. Y según eso, todo es relativo. Todo es opinable. Y es la sociedad la que paga el costo.
10. ¿Qué hacer? La solución al grave problema de la posverdad, por lo menos en Venezuela y en el marco del asedio mediático que sufrimos, no pasa sólo por la evaluación y condena malos periodistas. La responsabilidad recae también en las redes sociales, algunas de ellas con representantes en nuestro país. Todas las RRSS que reproduzcan y viralicen noticias, deberán ser más transparentes respecto a sus algoritmos y trabajar de la mano de profesionales de la información, para incorporar fórmulas que refuercen menos las creencias de los usuarios en pro de más información basada en hechos. Deben promoverse Algoritmos que eviten la propagación de noticias falsas y privilegien los contenidos de quienes invierten en la verdad, que someten sus productos mediáticos a controles de calidad y rinden cuentas.
11. El papel del pueblo es simple, asumir su responsabilidad como usuarias y usuarios, hacer un esfuerzo adicional al consumir y producir en las redes sociales. Antes de compartir un contenido deben preguntarse: ¿Alguien ha verificado esta información? ¿Es esta una fuente primaria y confiable o, por el contrario, tiene algún interés involucrado en la noticia? ¿Suele, este medio de comunicación, corregir informaciones tendenciosas o equivocadas o más bien insiste en contenidos ambiguos o teorías conspiratorias?
12. La verdad ha perdido valor. La gente es cada vez más indiferente a las evidencias, las pruebas, los hechos comprobados, es cierto. Pero quizá aún queden razones para no ser tan pesimistas. Si el estado adopta campañas informativas para que el pueblo asuma una percepción crítica de la verdad, daríamos un gran paso. Establecer términos y condiciones sobre la publicación de noticias, donde se nutra el espíritu de la argumentación. Que se logren establecer claras notables diferencias entre noticias, hechos noticiosos y juicios personales u opiniones. Apostar a la cualidad Comunicacional e informativa del pueblo, pero construyámosla con ellos.
13. Avancemos al futuro, no es el tiempo de sentenciar cosas como, la muerte del periodismo sino lo contrario: del periodismo evoluciona, con profesionales y gente común capaz de asumir todos estos desafíos. Porque sería una soberana contradicción que, en la Sociedad de la información, continuáramos más desinformados que nunca, o peor, manipulados por cualquier tendencia maliciosa.
14. La verdad sobre un tema puede ser múltiple, porosa, ambigua, pero no hay nada más firme que los hechos y los datos, son simples, obvios, inmodificables. Fusionemos la palabra con el argumento y el resultado será la defensa de la verdad.
José Brito, 17 de Mayo de 2021.
