TRANSICIÓN ROTA
#26Oct
Artículo de opinión publicado en el Diario Correo del Orinoco 🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻?
TRANSICIÓN ROTA
Walter Ortiz
Quienes hace menos de un año celebraban la mágica “transición” en el Estado Plurinacional de Bolivia, barnizada de una supuesta lucha democrática que en su nada democrática lógica niega al contrario, al adversario, quedaron con los ojos claros y sin vista con lo sucedido el pasado domingo.
De la mejor forma posible, con votos, el pueblo boliviano quitó el velo al cliché de la transición democrática, develando un golpe de Estado dado por una minoría política acompañada del cuerpo armado institucional de la Nación cuya actuación violó abiertamente su propia constitución, hecho que generó el inmediato aplauso de la Casa Blanca, secundado de sus esclavos agrupados en Lima.
Claramente este insulto a la inteligencia humana, al desmoronarse, confirmó lo que todo el mundo sabía. La fabricación del golpe de Estado contó con la vital acción de una misión de observación internacional, eso que esta tan de moda en estos días, de la Organización de los Estados Americanos (OEA) cuyo papel era montar un panfleto con careta de informe técnico según el cual hubo fraude en la elección presidencial donde resultaría electo Evo Morales Ayma.
Pues la avalancha de votos del pasado domingo demostró que no solo no hubo fraude en la elección de 2019, sino además que la victoria de Evo eventualmente le daba la reelección en primera vuelta. Claro está, quienes se llenan la boca con buches de democracia, pero aplauden el golpe de Estado y la masacre del pueblo boliviano, harán divino mutis al respecto.
Lo anterior supone y justifica la inconveniencia de tener misiones electorales internacionales que en vez de contribuir con la paz y estabilidad política de estados soberanos, en un sentido constructivo, vengan con la tarea de sabotear procesos electorales con una aureola de transparencia a estas alturas poco o nada creíble.
Esta paliza democrática del pueblo boliviano, dando la victoria a Luis Arce y ganando además los dos tercios de las cámaras del Senado y Diputados, también deja clara la crisis histórica de la derecha regional que en el caso de Bolivia ni siquiera pudo soportar un año en el poder.
Y eso que tienen todo el poder de Washington que les ha apalancado en la región con toda clase de tropelías en el marco de la proclamación estadounidense, con aires de Fukuyama, del fin del socialismo en el hemisferio como si eso fuera un asunto de ellos y no decisión democrática de los pueblos.
Es evidente que la limitación política de la actual ola derechista gobernante en la región es de tal calibre, que creyeron que con la trillada y fracasada fórmula del neoliberalismo trasnochado de los años 80 del siglo XX, que dejó pobreza, miseria y atraso en una América Latina anclada en la mono exportación de comoditties, sería suficiente para sostenerse en el poder en una visión propia de quien desprecia a los pueblos, considerándoles estúpidos.
Además, eso de creer que los proyectos históricos pueden ser aplastados como si nada ocurriese luego, cual si América Latina fuera aquella del siglo XX, de la operación Cóndor y de la instauración de sangrientas dictaduras y del cercenamiento de los derechos democráticos de los pueblos durante décadas, es demostrativa de una abundante ignorancia.
La paliza con votos del pueblo boliviano es su mayor evidencia.
