Gabriel Henríquez: Un Político de Dios

Gabriel Henríquez: Un Político de Dios. José Gregorio Brito Ruiz @ONCA_EnVerso "La fe sin obra es muerta". Apóstol Santiago Conocer la experiencia del Sacerdote Anglicano Gabriel Henríquez e identificar el perfil de un luchador social de base en su trabajo diario, es sensibilizar a nuestros cuadros políticos acerca del verdadero ejercicio del poder popular, la esencia de un militante de las causas justas, el sentir del espíritu de un vocero de los humildes y el ser un constructor del reino de Dios en la tierra. 1. Origen de un amor por Cristo. La lucha espiritual emprendida por el Padre Gabriel comenzó a sus 7 años, cuando asistió a una misa de su comunidad oficiada por el Mons. Mario Moronta. Desde allí surgió un amor genuino por Dios, por servir por él y para él. Ese día el joven Gabriel Henríquez emprendió una carrera vocacional que, entre algunos pasos, lo convirtió en un aprendiz de cristiano, un analista de la doctrina de la identidad católica y un instrumento del trabajo social al servicio de Dios. 27 años después, su amor por Dios se ha materializado en su accionar diario, en un sentimiento digno de difundir, un sacerdote convertido en un practicante de la justicia social y el amor al prójimo en cada cosa que hace. 2. Política y religión. Pudiera ser una contradicción hablar del Padre Gabriel como un sujeto político, entendiendo que la religión siempre ha vendido la falsa tesis de que acompaña a todos los sectores sociales independientemente su ideología, cuando la realidad es que la iglesia ha sido, desde sus orígenes, una fuerza de dominación y opresión que favorece al modelo imperial que tanto daño le ha hecho a la humanidad. Pero la política de base, de justicia e igualdad, de trabajo constante y por los más humildes que conducen la vida del padre Gabriel, le han consagrado como un verdadero practicante de la política. Si entendemos la política como la capacidad de hacer del poder, una fuerza para poder hacer, nos encontramos a un hombre que se ha formado con tres grandes raíces que hoy son sus ejemplos claros de lucha: La raíz Cristiana, la Bolivariana y la Chavista, esta última, la razón de su incansable labor por construir un gobierno con el pueblo y para el pueblo. En cada responsabilidad social y de dirección institucional que ha tenido, el padre Gabriel ha sabido ejercer el poder desde sus claras convicciones, con un profundo Patriotismo y una completa visión del futuro que queremos todas y todos. El Anglicanismo también ha sido una escuela que ha dejado una huella en la forma de entender el servicio sacerdotal del padre Gabriel. El papel de esta iglesia lo encausó hacia la verdadera razón que debe guiar a un hombre de Dios, servir a la iglesia y a Dios, y no servirse de ella o de él para satisfacer necesidades materiales o empoderarse religiosamente para dominar a una feligresía. El padre Gabriel Henríquez es un amigo, un hermano, un hombre imperfecto construyéndose en una sociedad al igual que todos y todas. Es un trabajador, porque su iglesia además se lo demanda, es un profesional en el área de la comunicación y siempre está en constante formación. Es un esposo, un padre y un obrero de paz. Siempre ha manejado el lema "Yo soy chavista, Revolucionario y Bolivariano, mi iglesia no", como una clara respuesta a quienes utilizan la iglesia para hacer proselitismo político o peor, para conspirar en contra del gobierno y sus instituciones "en el nombre de Dios". Además es coherente en su prédica, camina junto al pueblo porque es del pueblo y esa condición no la pierde por muy grande que sea su responsabilidad. 3. Ayudar al pueblo, empoderar al pueblo. Desde que conocí al padre Gabriel he visto como la humildad en su corazón lo ha conducido con extrema solidaridad por muchos espacios, desde comunidades, hasta cárceles, siempre con el mismo trato, el mismo amor, el mismo espíritu que lo hace tocar corazones de quienes le rodeamos. Pero no es únicamente un tema de atención o ayuda, tambien es empoderamiento. Como militante Revolucionario se le ve participar y apostar a la organización de base como única garantía de victoria ante cualquier escenario al que se enfrente nuestro país. En definitiva, es el político de Dios, despertando conciencias y haciendo del pueblo, un ejército amoroso de fe y convicción justa. 4. Gente de Dios. Esta labor lo ha conducido a crear un movimiento de solidaridad nacional e internacional llamado #GenteDeDios, una gran familia creyente (desde las diferentes denominaciones o manifestaciones de fe) en Cristo. La acción y la participación social rigen a este movimiento y a quienes lo integramos. Hoy el número de afiliados a esta causa pasa los 2 mil miembros y continúa en ascenso, muestra de que los buenos somos más y estamos dispuestos a caminar juntos por el bien de la humanidad. Si este movimiento fuese una gran escuela de cuadros cristianos y políticos que siguiéramos el ejemplo del padre Gabriel Henríquez, creo que haríamos de nuestro país un país mejor, empleando y poniendo en práctica algunas de sus filosofías de vida: A. Filosofía del amor: Amar a Cristo, al prójimo y nuestra Patria por sobre todas las cosas. B. Filosofía del trabajo: Hagamos siempre algo por la sociedad, Siempre. Seamos los y las mejores en ese oficio y nunca descansemos en nuestra voluntad de ver los frutos de nuestra labor cada día. C. Filosofía de la ayuda: Acompaña, asiste a todo el que lo necesite desde el corazón y nunca desde la acción demagógica o populista. D. Filosofía del empoderamiento: Apuesta siempre a que el pueblo pueda hallar la solución a sus problemas, trabaja en función de eso. F. Filosofía del desprendimiento: Las riquezas materiales nunca serán tan valiosas como las espirituales, por eso debemos hacer el bien y como recompensa, obtendremos el bien que hagamos, he allí la multiplicación exacta de nuestra fortuna espiritual. G. Filosofía de la oración: acostumbremos nuestro corazón al agradecimiento constante y eterno por cada paso dado. Demos el paso, acompañemos al hombre de fe y hallaremos menos dudas y más motivos para luchar a su lado. Gabriel Henríquez, el político de Dios está con nosotros en estos tiempos para demostrarnos que un mundo mejor es posible si lo construimos desde la fe. Seamos #GenteDeDios.

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